Hombre Nicaragüense asegura que vio al diablo y le dejo un mensaje


Por querer obtener dinero de manera fácil José Ángel Ortiz habitante de San Marcos casi es llevado al infierno por el mismo diablo cuando hizo un pacto junto a otros 2 amigos para ofrecerles sus almas al diablo a cambio de dinero para lico, vehículos y mujeres, esto ocurrió en una comunidad conocida como los Marencos km 35 entrada a las Flores en la ciudad de San Marcos, Carazo y es uno de los testimonios reales que más ha impactado ya que hay pruebas físicas así como expertos que dan validez a este hecho.




Sucede que un día de tantos a eso de las 10 de la noche José Ortiz estaba en una cantina con 2 amigos más y al calor de los tragos y como se dice popularmente “Ya encalichados” decidieron irse a una quebrada que se encuentra en la zona y venderle el alma al diablo a cambio de riquezas y mujeres, tomaron lo que quedaba en la botella que eran 3 tragos y se fueron a la quebrada a eso de las 12:00 de la noche, unos se repetían a otros que no se echaran para atrás y que si estaban ahí tenían que socarse para el ritual.


Cuando el licor les reventó se pararon debajo del árbol de chilamate el cual aseguran es la puerta al infierno, colocaron 3 candelas en el piso y las encendieron, luego comenzaron a pegar gritos llamando al diablo y bromeando que lo estaban esperando con sus riales y sus mujeres que se apurara para poder seguir tapineando tranquilos, pasaron varios minutos y no ocurrió nada por lo que se les ocurrió echarse un trago cada uno e invocar más fuerte, en ese momento se empezó a sentir un viento muy fuerte pero que no apagaba las candelas lo que les pareció muy raro y vieron como cayo del árbol la flor de chilamate.




Luego de eso comenzaron a escuchar en el monte que algo se aproximaba rápidamente quebrando la ramas del piso y a una gran velocidad como animal desbocada mientras se sentía olor a azufre en el aire, José Ángel al escuchar eso sintió miedo y comenzó a pedirle perdona a Dios mientras que los otros sujetos le decían que para se había arrepentido que ahora no tendrían nada y que perdieron sus almas por gusto, con más miedo que nada José regreso a su casa y aseguraba que el diablo lo venía siguiendo y lo encontraron una noche en el piso con el pecho destrozado por aruños que hasta se podía ver el corazón latir.


Él dice que el diablo le decía que su alma le pertenecía y que se la tenía que llevar, luego estuvo internado varios meses en el hospital por las heridas de su pecho en donde los médicos aseguran que no eran heridas normales, siempre se mantenía sedado ya que asegura que el diablo se sentaba en una silla a su lado riéndose de cómo se encontraba y esperando para llevarse su alma, actualmente José ha entregado su alma a Cristo pero él dice que está condenado por el error que cometió en una noche de locura.